Archivo mensual: noviembre 2012

El estado de las cosas: Facebook Advertising

 

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El estado de las cosas es un disco del grupo de Rock Radical vasco Kortatu sacó en 1986. Todos los de mi quinta lo habremos berreado alguna vez en sidrerías y demás.

Me ha gustado recordarlo, porque a veces cuando uno se encuentra este tipo de cosas en Facebook que te muestran el estado de las cosas en realidad, poco más hay que añadir. No hay más preguntas, señoría.

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Hoy el post es del tripartito: Enric González, Gonzalo Martín y un servidor

Dice el cada vez más imprescindible Gonzalo Martín, citando a uno de mis periodistas favoritos, Enric González:

Esta cita de Enric González parece aplicable a todos los negocios sometidos a la presión digital:

Estas empresas sólo eran posibles en otras condiciones y creo que los periódicos generalistas tienen que desaparecer, porque no tienen sentido. Será bonito, puede quedar algo como vestigio de una época, pero ya no tiene sentido un periódico que te lo da todo, desde lo que ha pasado en Corea del Norte hasta lo que dan en el cine de tu barrio. Es antieconómico.

Hace muchos años el fundador de Ozú me insistía en que “en internet, hay que acotar, porque es inifinito”. Para los negocios editoriales que empiezan a tener el papel como un subproducto, la mutación parece total y la condena a la especialización una especie de Canción de Roldán redactada antes de la confirmación final.

Físico o digital en redes ubicuas generan un modelo de producción diferente al industrial (qué redundante resulta seguir hablando de esto como novedad en 2012, cuando llevan lustros ahí los Toffler, Negroponte, Castells, Himanen, Gladwell…) y en ese parece que la verticalidad, la desmasificación y la personalización son la regla frente a la estandarización y el granel. Otro tópico, pero parece que no nos acostumbramos.

Decía Félix Muñoz el otro día: “La buena publicidad sigue siendo la herramienta más potente que hay cuando está en un medio masivo”,  pero el problema “es que esto ocurre pocas veces”. Es decir, si los periódicos generalistas no tienen sentido, luego quienes los sustentan con su publicidad tampoco pueden comunicar de modo generalista porque, seguramente, ya casi nada es generalista.

Me aburre la coda, porque ahora pareciera que todo lo digital son medios sociales, pero si esto es así de mala manera van a ser efectivas interpretaciones masivas de lo que puedes hacer con las tecnologías y servicios para comunicar en la red.

Esperen, que me dejo la palabra segmentación.

No he podido por menos que reconvenirle que haya tenido los santos oeufs de no mencionar la palabra “personotecnia” en toda su perorata (a pesar de un tímido “personalización” por ahí. Gonzalo, miserable, que tu estás en el cogollo de los elegidos y sabes donde está el “state of the art”), a lo que ha replicado gallináceamente que me dejaba sitio en los comentarios para que hiciera yo la coda. Pues no, merece un post.

Volvemos a lo de siempre: El mundo de lo personal y de la construcción de relevancia viene para quedarse. Y el problema es que los skillsets de los “powers that be” en las nuevas disciplinas clave (Empezando por la personotecnia) son inexistentes. Y lo que es peor, no son conscientes de ello. Están convencidos de que su sarta de trivialidades les va a proteger de la ola que viene.

Yer fuck’d

Lo hemos mencionado ya una docena de veces. ¿Qué traen de nuevo las palabras de Enric González? La constatación de que las ratas transmitirán la peste bubónica, pero son animales muy listos. No solamente no estoy siendo peyorativo con Enric, que cada vez que ha abierto la boca (Le he usado en múltiples ponencias) no he podido sino asentir, sino que desde aquí reivindico la gilipollez que estamos cometiendo asociando contenidos peyorativos por defecto a esa expresión. Estamos llamando ratas a tu padre que emigró y volvió, y a la gente que es capaz de ver cuando un barco se dirige derechito al iceberg y no se cambia el curso de navegación porque no le rotan las pelotas al señorito. O porque su poltrona depende de ello. Prefiere ser capitán hundido que pasajero vivo.

Así que amigos en los medios, admitamos el asunto. Trabajemos juntos. Aunemos know how. O húndanse en silencio, sin echarle a nadie la culpa que no sea su propia tozudez. Porque los avisos están todos, ahí fuera, formando un elegante desfile en la pared.

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Asesinatos a cámara superlenta

Post dedicado al propiciador, uno de los sospechosos habituales, Juanjo Carmena (@juanjoc)

La primera vez que oí esta expresión (“Asesinato a cámara lenta”) fue en el horrible cúmulo de execrables actos que culminaron en la muerte del concejal de Ermua Miguel Angel Blanco. Dudo que alguien necesite algo de background data sobre el tema, pero si alguien lo necesita puede chequear este reciente artículo de Libertad Digital donde se recupera la expresión.

Sin embargo, me temo que la expresión se queda corta y no capta todos los matices si la intentamos aplicar a otro fenómeno que estoy percibiendo en muchísimos entornos empresariales. Por eso creo que necesito una definición un poco más fina de algo que denomino  “asesinatos a cámara superlenta”

Un asesinato a cámara superlenta, es, por ejemplo, lo que está ocurriendo con el modelo televisivo, como plantea aquí (Con un comprensible cuidadín por lo sensible del tema) el amigo Blodget, al que he traído varias veces a colación en este blog. El post es de Junio, pero me lo acaba de reenviar mi amigo Juanjo Carmena y a pesar de que me lo perdí en su día (Cosa rara porque a Blodget lo sigo y sus decks de State of Internet por ejemplo, son un clásico), ha resonado fuertemente en mí.

Llevo por razones profesionales viendo ultimamente varios asesinatos a cámara superlenta de muy cerca. Con gente muerta sin saberlo. Dead man walking. Modelos de fidelización caducos. Mecánicas publicitarias caducas. Mecánicas de facturación caducas. Mecánicas de negocio que infraponderan o simplemente ignoran Internet, la movilidad, los Tablets, las Redes Sociales, o todo a la vez. Con negocios que siguen facturando, y aparentemente sanos. Otros ya ni eso, con sus directivos rapiñando sin importarles ya las formas lo poco que queda antes del colapso definitivo del otrora gran carnívoro, ahora roído y consumido internamente por su propia ambición, avaricia y gilipollez.

Y como ya he dicho en multitud de ocasiones, lo peor es que lo saben de sobras. A ver si hay suerte y me prejubilo antes, se dicen. A ver si hay suerte y mis clientes son bobos, no ponen la oreja en internet, nadie les avisa, nadie les dice que toda mi parafernalia ya no tiene sentido.

Y que asuma el coste del cambio otro. O que la compañía se vaya directamente a tomar por el culo. Para lo que me queda en el convento…

“Si, pero pueden estar en ese estado años, Javier, no te calientes la cabeza. Además, que vas a hacer, ¿Cambiar physical dollars por digital cents?”

Fijáos bien en esta foto

La bala es Internet. Los crayons son Kodak, Blockbuster, [Autocensura 1], [Autocensura 2]

Kodak es el ejemplo paradigmático. ¿Que compañía tiene el mayor portfolio de patentes en fotografía digital? Kodak. De hecho fue lo primero que intentaron vender cuando entraron en Chapter 11, con el pequeño problema de que no se percataron de que “Beggars can’t be choosers” y cuando les ofrecieron menos de la mitad de su valor real, los retiraron de la venta.

Pero claro, no iban a canibalizar sus cash cows.

Yo aquí pienso como el sociópara de Mr. Jobs “Prefiero canibalizarme yo mismo a que lo haga mi competencia, que lo hará con mucho menos cariño” Si el equipo del Macintosh se iba a crujir al del Apple Lisa, mala suerte.

Es como si el tiempo se hubiera detenido justo después de la caída de la guillotina. La cabeza sigue en su sitio. El tiempo, congelado. Técnicamente, sigues vivo en ese instante, pero estás muerto.

Porque por muy lento que vaya, el tiempo sigue.

Como decía el legendario diálogo entre Ozymandias y el Dr. Manhattan:

Adrian Veidt: I did the right thing, didn’t I? It all worked out in the end.

Dr. Manhattan: ‘In the end’? Nothing ends, Adrian. Nothing ever ends.

Estás muerto. Todavía no has tenido tiempo de darte cuenta, la cabeza no ha caído, la sangre no ha dejado de fluir. Pero has dejado de latir. La apóptosis empezará en breve. Kaputt.

Para cada modelo de negocio tradicional, Internet tiene una bala de plata.

¿Alguien se acuerda de una película que se llamaba “Muerto al llegar”?

Dexter Cornell llega malherido a la comisaría donde pretende denunciar su propio asesinato. En su declaración recuerda lo sucedido en las últimas horas, a partir del suicidio de uno de los alumnos de su clase de literatura. Dexter tiene buenas razones para querer que se encuentre al asesino, pero no tiene demasiado tiempo.

Al menos Dexter era consciente de ello y no esperaba engañar a la muerte mirando a otro lado.

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