Hoy el Post lo hace Amir Kassaei

NOTA: Este post se puede encontrar también en nuestro blog hermano Publicidad Singular

En realidad en este blog terminamos pareciendo una panda de vagazos, pero en realidad lo hacemos para que conste en acta una cosa: No lo hacemos para vender nuestra moto (que también!) sino que love is in the air , la verdad está ahí fuera y no estamos solos.

He llegado a este alopécico muchacho a través de mi amigo Javier Piedrahita, y la verdad es que me ha gustado su charla un ciento. Intentaré extractar algunas perlas:

Antes vendías con un buen envoltorio. Hoy ya no. Debido a la digitalización las personas saben hoy mucho más sobre los productos que la publicidad les presenta. Ya no puedes tomar el pelo al cliente. Un producto malo lo tiene hoy mucho más difícil para encontrar un mercado. Y esto es bueno así. El sistema publicitario ya no funciona, como nos muestra la crisis económica. Nos enfadamos todos con los banqueros. Pero en realidad son los marketeros los que tienen la mayor responsabilidad. La raíz de esta crisis está en el consumo. ¿O quién cree que ha estado diciéndoles durante años a los norteamericanos que deben definirse mediante el consumo? Que sí, que fuimos nosotros. Por lo que también tenemos culpa. No solo Lehman Brothers o Goldman Sachs.

Una razón por lo que esto ha dejado de funcionar es por demasiadas burbujas vacías que hemos estado vendiendo. La mayoría de las empresas han dejado de pensar a largo plazo sobre cosas con sentido, porque pensaron que podían colocarle al consumidor cualquier idiotez mediante un buen marketing. Y esto tiene que cambiar ahora. Los anunciantes que no se enteren, se hundirán. Da igual lo grande o importante que sean hoy. En la crisis muchas personas han comenzado a pensar acerca de lo que realmente quieren, lo que necesitan, lo que les es importante. Este movimiento no ha hecho más que comenzar. Y se está haciendo más fuerte. Es inevitable. Ya no se trata de tener mucho de todo, sino de tener las cosas que de verdad te facilitan la vida, te la mejoran o te la hacen más eficaz. O podríamos decirlo también así: la gente está harta de tonterías. Incluso aunque la publicidad las disfrace preciosamente

Las agencias de publicidad y la publicidad clásica son un sector agonizante. Por eso los creativos deben desarrollar otra forma de verse a sí mismos. Deben ofrecer a las empresas un espectro mucho más amplio de consulta, pensar como empresarios y vivir la creatividad de forma totalmente distinta. Tenemos que unir la fuerza de empresas como McKinsey con el talento de los creativos, para producir auténticas innovaciones. Algo que muchos colegas no quieren ni oír. Lo sé. Pero la verdad es: quien no quiera cambiar, desaparecerá. Las empresas tienen que reaccionar ante retos que no siempre se pueden solucionar en el ámbito del marketing y la comunicación. Que hay que enfocar con más sustancia. Pero si te han tachado de “publicitario” ni siquiera estás en la mesa donde se deciden estas cosas. Y eso que justo en ese momento harían falta cabezas creativas. Por ello los creativos deben de cambiar su forma de verse. Ampliando sus competencias. Los consejeros en los consorcios únicamente te tomarán en serio si eres capaz de discutir con ellos al mismo nivel. Tener talento creativo ya no es suficiente. Ahora tienes que saber de verdad, además (ríe). Lo que supone mucho trabajo para el sector. Y muchos no tienen ganas de eso.

Las agencias de publicidad no están tan locas para serrar la rama sobre la que están sentadas, diciéndole al cliente: la comunicación que hacemos no tiene valor añadido. Y eso que las empresas sí que quieren escucharlo. Los consejeros delegados siempre están rodeados de hombres “sí bwana”. Quedan encantados cuando uno les dice lo que de verdad piensa. Pero si es que es así: si siempre voy en la parte trasera de una limusina o un jet privado es imposible que entienda la vida real. ¿Cómo voy a desarrollar entonces productos que satisfacen las necesidades reales de las personas y les ofrecen un valor añadido que puedan entender? Que no funciona. Muchos directivos de alto nivel corren peligro de vivir en un mundo irreal, en su propio cosmos. Con mi pasado creo estar menos ante ese peligro. Si conoces la vida normal también sacas las conclusiones correctas para tu trabajo. Sea haciendo publicidad o ayudando a empresas a producir innovaciones. Yo sé lo que es vivir en 20m2. Y eso es importante.

Solo cabe añadir: Con dos cojones, Mr. Kassaei.

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