Archivo mensual: noviembre 2009

No lo digo yo, lo dice Martin…

El Amigo Martin, que se ha debido leer la entrada anterior y reflexionar sobre ella (Muhahaha…) poniendo las cosas negro sobre blanco

Ojo, que no es un pelafustán Maverick como yo, que es el chairman de WPP.

No voy a incidir sobre argumentos ya usados, pero la pregunta es ¿Por qué no lo hace también él? Tiene el riñón ya lo suficientemente forrado, ¿por qué no dejarle el marrón a otro?

Porque posiblemente ame tanto su trabajo que prefiera pasar por un retooling pesadisimo antes que dejar que su negocio muera entre atroces estertores.

Nosotros tuvimos un socio que era una buenísima persona, trabajador y cumplidor, con un skillset totalmente inútil para lo que hacíamos. Partimos peras amistosamente y todavía se maravilla de que no nos hayamos muerto de hambre (El era el más comercial de todos nosotros con diferencia). Se jubiló recientemente.

Piensen sobre ello amigos. ¿Es su caso?

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La publicidad bribotrónica & el Bribe Marketing

Segundo experimento en composición de posts a cuatro manos: En esta ocasión, con la ínclita, bella e incisiva Rapunzell, dejando caer la bomba a las nueve de la mañana de un Jueves cualquiera en Twitter:

Recuenco

RT: @Gurusblog: En el blog: Movistar minutos por publicidad http://bit.ly/4oOYud <-Bienvenidos al Bribe marketing

Rapunzell

@Recuenco ¿No hay ninguna compañía dispuesta a afinarme el bajo a cambio de que me trague la publicidad?***

Y a partir de aquí se abrieron las puertas del infierno y la idea de este post germinó. El resto, un poco de Wave y un poco de tiempo.

Yo ya he hablado (curiosamente también con la inspiración de Rapunzell) de las muchas limitaciones que encuentro a una propuesta que involucre sobornar a nadie para que vea publicidad. Seguro, es mejor que metértela por via parenteral sin ningún tipo de compensación. Pero sinceramente, dudo que hacer algo por obligación, por mucho que contribuya a nuestra economía familiar o que nos lleve al cine, sea la manera correcta de garantizar que somos receptivos a la publicidad que nos ofrecen.

Sin embargo, la apostilla de Rap nos abre otro campo totalmente inexplorado: el de las economías del soborno.

Con lo cual, acto seguido, procedimos a la creación de la unidad monetaria reinante: el bribotrón, y empezamos a generar todas las reglas que nomalmente llevan aparejadas la construcción de esquemas económicos de esta naturaleza:

  • Como en cada economía, los productos y servicios tienen un equivalente dinerario. Mis primeras balbuceantes propuestas incluían cosas como:
    • Vamos a inventar una nueva moneda: el Bribotrón. 1 Bribotrón = 10 segundos de preroll sin segmentar
    • 1 bribotrón = 1 anuncio entero de 30 secs hecho por una agencia argentina. (Este es uno de los spots favoritos de Rapunzell)
    • Y ahora, hagamos un mercado de intercambio de bribotrones. Y subastemos
    • Ver un concierto de Ramoncín: Huy amigo, esto por menos de 1,500 bribotrones no le sale..
    • Y sustituyamos la economía normal por una de bribotrones:¿Cuanta publicidad tengo que ver para que me desatasquen el baño?
  • El coste del soborno se dispara de forma exponencial ante pequeños incrementos de las inconveniencias causadas. Por ejemplo, Javier estima en 1500 bribotrones el soborno necesario para que él asista a un concierto de Ramoncín. Rapunzell, que ha tenido la… oportunidad de ver el último vídeo del susodicho, exige una cifra 1000 veces mayor. Puede parecer desproporcionado, pero sucede que cuando intentan introducirnos en un negocio por el que no teníamos interés a priori, valoramos en cantidades exageradas tanto nuestro tiempo como nuestras molestias.
  • A la lo anterior se opone la “Ley del Jubilado”, que dice que una persona con mucho tiempo libre y bajo poder adquisitivo estará dispuesto a invertir grandes cantidades de esfuerzo y paciencia a cambio de pequeñas recompensas. (Quien quiera comprobarlo, puede montar guardia ante cualquier stand promocional y contar las veces que el mismo matrimonio de octogenarios se vuelve a poner en la cola). Es decir, si el producto que anuncias tiene como target únicamente a pensionistas, parados o desocupados con bajos ingresos en general, es posible que consigas un efecto razonable.

Ahora, por 5 bribotrones la respuesta: “Productos que tengan como objetivo principal ese sector de la población”. 1-2-3, responda otra vez:

-Fajas para hernias.

-Servicios funerarios.

-Pañales para adultos.

-Portales de busqueda de empleo

-Antidepresivos sin receta (vulgo Hierba de San Juan, chocolatinas bajas en grasa, etc)

-…

  • El dinero se inventó por algo. Hay una asimetría intrínseca en el trueque, y es lo que permite que un honrado proctólogo no tenga que ir horadando intestinos por la mañana para ir a comprar el pan. Si tu catálogo es limitado, es bastante probable que ni me acerque a tu propuesta bribotrónica.
  • Si me sobornas con artículos relacionados con mi área de interés para que vea publicidad relacionada con dicha área, te saldrá más barato y el efecto será mayor. Ofrece a Rapunzell aliviar la penosa tarea de afinar su bajo eléctrico (regalándole un libro de “Trucos para bajistas torpes“, por ejemplo) a cambio de que vea 40 minutos de anuncios de tiendas de instrumentos musicales, afinadores eléctricos, fascículos para aprender a tocar, academias… No sólo retendrá la información, sino que es posible que consuma alguno de esos productos. Prueba a hacerle ver anuncios de bolsos de 300 euros, servilletas de usar y tirar o marcas que se sabe positivamente que emplean explotación infantil en su elaboración, y verás como no te comes un rosco.

Toda esta serie de majaderías nos llevan a una serie de reflexiones un poco más sesudas, que podríamos reflejar esquemáticamente:

  • El bribe no es malo en si mismo. A todos nos gustan las muestras gratis, por ejemplo, si se trata de un producto que nos interesa. Tú me das una muestra gratis, yo le doy una oportunidad a tu marca. Siempre que el producto esté en mi rango de interés, claro. Si tienes dudas sobre esto, prueba a repartir sobrecitos de champú en un congreso de calvos.
  • La publicidad bribotrónica pierde de vista el objetivo. El objetivo es que el cliente compre, no que vea tu publicidad. Si hay segmentación previa y sobornas al cliente para que vea la publicidad, puede ser efectivo. Si no, no vale un pimiento, como sabe todo aquel que ha trabajado con niños. (Me refiero a que puedes sobornar a un niño para que adopte una conducta puntual , pero si quieres que sea perdurable se necesitan estímulos más complejos. Se añade además el inconveniente de que “la marca” no es ni mi padre ni mi seño… No es como si fuera una figura de referencia)
  • No es lo mismo sobornar que hacer una propuesta de valor e intercambio positivo, mostrando claramente que conoces a quien tienes al lado y personalizando. Es la diferencia entre currarte el regalo de cumpleaños de tu pareja durante dos meses o darle el equivalente en dinero la mañana del cumpleaños. En ambos casos puedes estar esperando reciprocidad, pero si tengo que apostar que te granjeará amor y qué desprecio, no tengo duda.
  • El problema es no envolverte en una historia sugerente. Hay que volver a Godin. Es la diferencia entre la prostitución y el sexo consentido. El acto intrínsecamente puede ser el mismo, y obviamente hay muchos clientes de la prostitución. Pero como anunciantes, lo que pretendemos es que se acuerden de nuestro nombre a la mañana siguiente.
  • Como anunciantes honestos, además, deberíamos perseguir la venta del producto. Si consigues una gran presencia de tu marca en las conversaciones y esquemas mentales de personas que jamás van a comprarla, flaco favor le estás haciendo a tu cliente. El día que las campañas publicitarias se paguen en función de los incrementos de venta y no de “es que lo ha visto una barbaridad de gente”, las cosas van a cambiar mucho.

Piense en ello. It’s not the spot, stupid.


*** Nota aclaratoria de Rapunzell: a pesar de lo sugerente del tweet, el significado es apto para todos los públicos. Toco el bajo eléctrico más o menos mal, y odio afinarlo. Pero si llego a intentar escribir algo con doble lectura a propósito, no me hubiera salido mejor XDDD

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