Rompiendo una lanza por los que se lo merecen

Me comenta Dogeatcat:

dogeatcat@Recuenco humm creo que no sólo es el anunciante el problema…

Bueno, en realidad solamente de manera circunstancial han coincidido dos post seguidos metiéndole caña al anunciante. De hecho, posiblemente de manera incosciente estaba mordiendo una mano que muchos no muerden porque les da de comer (no es mi caso todavía), aunque luego en tertulias de bar piensen de otra manera. Esta es una realidad muy extendida en este país, y el que se crea lo que se comenta entre panchitos y cervezas y coja la bandera de luchar contra el sistema, si es bobo desaparecerá engullido con el, si es listo y tiene mucha suerte terminará como Juanjo Bajo Ulloa.

Mi editor me comenta muchas veces que se logran más cosas con azúcar que con vinagre, y que el goodwill es necesario para no tener problemas al exponer una determinada opinión. Seguramente, como más viejo y más sabio que yo, tiene razón. El problema es que lo tibio y lo políticamente correcto muchas veces desemboca en un mar de indecisión, nadería y leche aguada; y es complicado mantener un equilibrio. Ser capaz de empujar el cambio a un ritmo tolerado por el sujeto a cambiar, no perder la paciencia y al mismo tiempo seguir empujando constantemente, sin componendas ni ambages, es muy, muy complicado. Si algún día aprendo a hacerlo, os lo comentaré.

Al igual que toda generalización es injusta, es obvio que no todos los anunciantes son iguales. Ni siquiera todas las agencias. Recuerdo perfectamente cuando Niko Muñoz me envió este artículo, era un “Hey, nosotros estamos listos para cuando el criente crezca”. Gente como Prusland, Adagreed… son gente que intenta mover el árbol.

El problema de exponer los errores es el de siempre, a nadie le gusta que le expongan sus vergüenzas. Y el expositor tiene siempre un flanco débil, con toda seguridad el ha cubierto también su cuota de idioteces a lo largo de una vida profesional.

Y el problema fundamental de la publicidad es que no se vende, se compra. Caveat Emptor.

Entiendo perfectamente que unos planteamientos irreprochables desde el punto de vista teórico (No estoy hablando de los míos en concreto) muchas veces se topan con la realidad que las modifica de manera dramática. Estoy pensando en todas las maravillosas ideas de los marketplaces B2B a principios del 2000, que la mayoría de ellos se fueron al traste por no tener en cuenta que el poder en ese momento lo tenían los responsables de compras, que al fin y a la postre eran los que perdían los ordenadores gratis y las vacaciones por la patilla en Isla Mauricio.

Sin embargo, he de reconocer que me he encontrado a mucha gente receptiva a ambos lados de la mesa, gente que no se merece generalizaciones tan burdas como “Las agencias son todas una estafa” o “El anunciante es un gilipollas”. De hecho, en mi post anterior, ese no era mi mensaje subyacente, pero he sido, como tantos otros, una víctima del titular.

Así que esto es en realidad un disclaimer. Por toda la gente que se ha puesto a intentar cambiar las cosas y que sigue con ello, a pesar de que muchas veces tengan que pararle los pies a gente impetuosa como yo.

Y si alguien cree que este blog es cañero con la publicidad, que chequée este otro.

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