¿Es el anunciante un gilipollas?

No me faltarían razones ni argumentos para sostener esta tesis. Y todos los días me entran más. Hoy, sin ir más lejos, me llega esta perla vía Rapunzell.

¿O quizás no?  Vamos a verlo desde otro punto de vista. Volvamos a los clásicos:

(Para los que quieren ir al grano, acudamos a la posición 3:00)

¿Podemos llamar a ese honrado mercante gilipollas? No necesariamente. Con la misma razón, podíamos pensar que Mozart es un engreído subnormal que no es capaz de entender la situación, leerla y adaptarse.

¿Quién tiene razón? ¿El zoquete ostrogodo anclado en sus borricadas¹  o el inventor-soñador que no tiene el suelo bajo sus pies? Esta dualidad se ha dado de manera histórica en multitud de ocasiones, de hecho es un patrón que se repite a lo largo de la historia constantemente. Una particularmente interesante para mí, ya la he reflejado, fue la que mantuvo Edison y Tesla. Las hagiografías no se suelen detener mucho tiempo en el tiempo en que al biografiado se le reían en la cara, o simplemente se le decía desde los más sesudos foros que estaba un poco pallá. La primera lectura que hizo Sigmund Freud de sus teorías recibió una hostilidad posiblemente proporcional a lo mucho que vinieron después a pasarle la mano por la espalda.

Bien, mi opinión personal es que antes o después el visionario tiene razón, pero eso puede demorarse mucho tiempo, (Bach tuvo que ser redescubierto por Mendelssohn) y como dice aquí mi amigo, hay que tener mucho cuidado en cómo se maneja el feedback:

Lo que realmente le ocurre al anunciante es que es un inculto. El Marketing es una preciencia, como dice un socio mío. Se ha desarrollado durante solamente el último siglo de manera medio sistemática, no se ve en absoluto en la Educación Secundaria y solamente en determinados ámbitos unversitarios se toca. Y al contrario de en las niñas “bien” de Viena, no es algo buscado como fundamental en un proyecto personal/educativo y se le trata con franca hostilidad (Sólo hay que oír hablar a Cospedal de la palabra “Marketing” para ver las connotaciones tan poco positivas que tiene. Luego se sorprenden de las que tiene “política”)

¿Cómo se combate la incultura, con cultura?No, a la gente le duele ya la boca de decir que todo esto es una farsa gigantesca, y no cambia nada. La última perla, en TechCrunch.

¿Con desdén de quien se sabe superior? No. Grave error (véase Mozart).

Con Mística.

¿Cual es el porcentaje de gente que ha ido a comer a El Bulli que realmente tiene ni puta idea de lo que es el Agar Agar, la esferificación, o el Gluconolactato? El 95%, y puede que me quede corto. Otro ejemplo es el mencionado Freud, que ha creado una mística alrededor de sus teorías que excede con mucho el nivel de comprensión de las mismas.

Hasta que a los anunciantes no les llegue la mística de un modelo mejor, no cambiarán. Por que en el fondo no tienen ni puta idea de lo que están haciendo, ni por qué funciona o no, ni que es efectivo o no. Solo “queda bien”, como el caso del rico mercader que quiere que su hija tenga educación musical, no sé muy bien si para casarla mejor (Más tarde en la película, Mozart completamente arruinado intenta volver a ver si le contrata el mismo mercader, para encontrarse que su hija se ha casado). Con toda seguridad entienden maravillosamente bien como funciona su negocio, pero sus fundamentos básicos sobre que es lo que funciona en publicidad, vienen magnificamente reflejadas aquí:

¿Cómo se crea mística entre los inaros? Hay muchas maneras, pero eso es material para otro día. Os dejo con una perla de como hacerlo, la creación de Otto Von Corleone, por el inimitable El Bute:

¹ Famoso himno entre los lerdos que del mundo han sido, con el famoso estribillo “A las borricadas, a las borricadas, por el triunfo de la estulticiación”

5 comentarios

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5 Respuestas a “¿Es el anunciante un gilipollas?

  1. JFA

    Hola Javier,

    Mucho me temo que eso no ocurre tan sólo con el marketing, sino que se trata de un mal generalizado en este bendito país. Todos sabemos de todo, y así nos va…

    • javiergrecuenco

      Heh.

      No te digo yo que no.

      Parece que me estoy cebando con los anunciantes, pero como le digo a @Dodgeatcat, el problema es que nadie se mete con ellos porque pagan la fiesta y son muy culpables de las cosas que pasan.

  2. JFA

    Hola Javier,

    Desde luego alguien que hacer el “trabajo sucio”😉

    Yo diría que en este caso, como casi siempre, todos compartimos parte de esa “culpa”; unos por acción, otros por omisión. Y desde luego los anunciantes no se salvan, no.

    ¡Un saludo!

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